Sobre la creadora
La marca que más me costó hacer visible fue la mía.
Nueve años trabajando en marketing. Con 21 años fundé Flua, mi agencia en Brasil, la hice crecer durante siete años hasta tener un equipo de once personas y la vendí. Después dirigí el marketing de un grupo de empresas de turismo y tecnología en Portugal que facturaba más de 100 millones de euros al año. Y desde 2020 he mentorizado a más de 130 negocios en programas de emprendimiento.
Creía que con eso bastaba. Que los años, ser buena en lo mío y haber emprendido en dos países validaban mi autoridad en cualquier sitio.
Hasta que lancé mi primer producto en España. Invertí 2.000 euros en publicidad, hice más de 40 llamadas de ventas y no cerré ni una. En una de ellas, un posible cliente entró en mi Instagram mientras hablábamos, miró mis publicaciones y me dijo algo que no olvido: "No sé cómo confiar en ti si aquí no hay nada que me lo demuestre."
Yo tenía la autoridad. Simplemente no la estaba mostrando.
Ahí entendí lo que cambió mi negocio para siempre: no siempre gana la mejor, gana la que sabe hacerse visible y comunicar su valor a las personas correctas. Reconstruí todo sobre cuatro pilares, posicionamiento, oferta, visibilidad y ventas, y de ahí nació mi método, el que hoy implemento en Magnética.
Por eso sé que la mayoría de las profesionales no tiene un problema de talento. Tiene un problema de percepción, porque su valor real está muy por encima de lo que su presencia digital deja ver. Y por eso existe este desafío: para que dejes de guardar tu trayectoria en una caja que hace tiempo se te quedó pequeña, ocupes tu lugar y cobres por fin lo que vales.